domingo, 8 de junio de 2014

La Biblioteca (18)

Bajos los techos de madera pintada y finos acabados en oro, rodeado de los frescos que decoran sus toscas paredes, el Palacio de Ceccano, actual biblioteca pública de Avignon ,es un centro histórico en la ciudad y uno de los archivos mas importantes de Francia.

Me encontraba preparando un trabajo de la Universidad para subir la nota de semestre que había quedado un poco corta para mi exigencia. Era un trabajo sobre la Historia de Avignon por lo que decidí ir Palacio para no caer en la pereza sumergirme en Internet y rescatar los datos en Wikipedia. Rodeada de libros y códices de aburrida lectura pasaba la tarde sin mas expectativas.

Un libro me llevaba a otro en un bucle sin fin. Era un laberinto de asignaturas y de consultas. El ordenador situado justo a la derecha del mostrador, donde una bibliotecaria con unas gafas de gruesos cristales sellaba absorta los nuevos tomos, resultaba de lo mas útil. En un momento podía obtener todas las referencias sobre un mismo tema. Debía seleccionar con minuciosidad cada documento si no quería que aquel trabajo se convirtiera en algo demasiado titánico para mi.

En un momento mi mesa de trabajo quedó inundada de pesados libros. Montañas de ejemplares que amenazaban con caer en cualquier instante contra el suelo enlosado. Las estanterías me rodeaban con todo su saber expuesto en un orden cuidado. Las mesas rectangulares con flexos adherido a ellas eran de un nogal envejecido por los años y en ellas se podían ver algún que otro corazón y nombre grabado de jóvenes estudiantes enamorados.

Mi móvil silenciado no hacia mas que vibrar en el interior de mi bolso. Mis amigas me fastidiaban con mensajes evidenciando mi contrariedad ante el sopor de aquella tarde que después de varias horas e infinidad de apuntes ya tocaba a su fin. Algún día lo lanzaría contra algo o quitaría la conexión de datos.

  • ¿Perdona, tu eres Juliette, verdad?.
  • Oui, c´est moi. ¿Nos conocemos?-. Pregunte enigmática y absorta ante aquella inmaculada sonrisa dueña de una facciones aun más bella.
  • No, creo que no; bueno, no de manera directa pero sí, que nos hemos cruzado por algún pasillo de la facultad y compartido alguna conferencia de Turismo.

De repente aquella tarde empezaba a tomar una connotación bien distinta. Hasta cerré mi bolso enmudeciendo así también la vibración del teléfono.

  • Mi nombre es Nathalie-. Y extendiendo su mano estrecho la mía mientras yo me incorporaba para ponerme en pie. Entonces, su rostro se me acercó propinándome tres besos en ambas mejillas.
  • No hace falta, por tanto, que me presente..., creo-. Y entrelazamos unas tímidas sonrisas que originaron un silencio que por un momento nos sepultó incitando un titubeo en mis próximas palabras.
  • -Sí..., esto, y ¿qué te ha traído por aquí ?-. Acerté a preguntar.
  • Lo mismo que a ti. Si no me equivoco hacemos el mismo trabajo.
  • ¡Ah...bien!, Yo ya estaba terminando y casi recogiendo.
  • Hace rato que también lo di por concluido...-. Interrumpió y entonces nuestras palabras chocaron.
  • -Pues entonc...-. Dijimos al unísono
  • Perdona, dime tú-. Repuse
  • No, no tú...bueno yo..-. Reímos.- Podríamos salir de aquí y tomar un poco de aire fresco. Conozco un sitio donde hacen unas “crepes” buenísimas. ¡Me muero de hambre!.
  • Me parece una estupenda ideal. Este lugar me tiene exasperada.
  • Te ayudo a recoger este montón de libros-. Dijo dibujando una hermosa mueca en su rostro. Y mientras lo hacía pude ver lo bien que le quedaba el pull rojo y aquellos vaqueros desgastados y rotos de marca.

La tarde tocaba a su fin y la ligera brisa se iba tornando gélida a esas horas. Los tacones de Nathalie repiqueteaban contra el suelo a cada paso y la animada conversación amenizaba el camino.

Llegamos a una plaza rodeada de zonas de juegos para niños y arboles en la cual los vendedores ambulantes daban la jornada por terminada recogiendo sus enseres y viandas. En el centro de dicha glorieta había una pequeña crepería portátil, adornada con luces navideñas, atraía aquellos que huyendo del frío, como nosotras, se refugiaban en algo de comida caliente al amparo de un olor que despertaba el apetito.

Nos sentamos en unas sillas de madera dispuestas alrededor de una mesa larga . Me pedí una de “fromage” mientras Nathalie daba buena cuenta a una maravillosa “crepe” de Nutella.

Hablábamos, reíamos y el tiempo se esfumaba al tiempo que desaparecían nuestras crepes.

Sentí curiosidad por ella mas allá de la charla; era obvio. La forma en la que nos mirábamos hablaba por si misma. Había observado como seguía con sus ojos a las chicas que pasaban y de como me devolvía aquella mirada picara y sonriente al ver que yo también las observaba. Generalmente suelo ser mas discreta y a buen seguro que ella también, pero nos posicionamos en un punto en el que dejar alguna evidencia podía ser de lo mas útil.

Recuerdo como sus labios se habían manchado con la crema untosa y dulce.Cogiendo ávida una servilleta , en un acto no premeditado ni estudiado, sino reflejo,la llevé a su boca perfilando con mis dedos el contorno de su comisura labial. La una frente la otra. Ella, impulsivamente fue a detener mi mano contra la suya para después inmediatamente acompañar a mis movimientos.

  • Vivo justo ahí enfrente. Se trata de un pequeño apartamento...nada sofisticado-. Dijo con una voz atenazada por sus propios nervios.- On y va?
  • Allons y!. Respondí con una mirada risueña.

Nos dirigimos casi sin mediar palabra hacia su casa. La entrada eran dos puertas grandes de hierro forjado pintadas de negro con unos enormes cristales que dejaban ver la antigüedad de edificio. No había ascensor y subimos corriendo las dos plantas y el entresuelo que distaban hacia la puerta de su apartamento. Se detuvo al llegar al umbral de su puerta, con el pelo algo revuelto y la respiración jadeante por la carrera acometida.

Me eché sonriente sobre la pared para recuperar el aliento mientras Nathalie sacaba de su bolso un manojo de llaves sujetas a un llavero metálico, con la silueta de un Transformer que me hizo sonreir de nuevo.

Entramos.

El apartamento era un estudio, donde todo comunicaba entre sí. A la izquierda quedaba una pequeña cocina cuyo fondo lo formaba una enorme ventana con vistas a la plaza y la cual se comunica por una barra americana con el salón- comedor. El salón era amplio, luminoso, de estilo minimalista de suelo de parqué y colores juveniles y alegre. El baño según me pareció ver se encontraba a la derecha tras una puerta ,que bien podría parecer un armario.

  • Ponte cómoda-. Dijo desabrochándose el abrigo. Su melena cayó como una cascada sobre sus hombros. Puso música. A Nathalie le encanta baile y la música.
    La canción que sonaba era también una de mis favoritas “Perdus cette nuit” de B.B.Brunes.

Me quite la chaqueta apoyándola sobre el respaldo de una silla. Tomé su mano y la atraje hacia mí. Eramos de igual estatura, quizás ella unos centímetros mas alta o eso me pareció. Yo andaba con zapato plano y ella no. Sus ojos quedaron frente a los míos, marrones y abismales; te podías perder en esa profundidad. Sus labios vibraban temblorosos atrayendo los míos. Nuestros dedos se entrelazaban en un bucle sin fin.

  • Bésame-. Le dije decisiva. Sonó como una orden que ella acató complaciente.

Nuestras cabezas se inclinaron hacia adelante en direcciones opuestas reduciendo la distancia entre sí hasta sentirme golpeada por su respiración acelerada. Abrimos nuestros labios, vivos y rojos .. suaves y calientes como puerta de un deseo oculto y pecaminoso.

Un centímetro parecía una distancia tortuosa. Demasiado tortuosa

Mis ojos contemplaban aquella boca perfilada. La perfecta hidratación y voluptuosidad de unos labios que me nombraban sin pronunciar palabra alguna . Entonces la distancia se difuminó por un magnetismo de deseo ardiente. Apresándonos, mordiéndonos. Mis manos se enredaron en su melena hasta encontrar su nuca.

Consiguió zafarse de mi retrocediendo unos pasos. Yo quedé inmóvil observándola. Su pelo revuelto le daba un aspecto salvaje.

Me miraba con ojos de desafío mientras seguía retrocediendo hasta casi apoyarse en la pared. Con un gesto improvisado y sensual se quitó el suéter rojo lanzándolo contra una de las esquinas del salón.

Sus pechos pequeños y trémulos estaban cubiertos por un sujetador rosa que no tardó en desparecer de mi vista. Sentí el impulso de correr hacia ella pero el espectáculo de ver como se desnudaba resultaba de lo mas erótico, así pues, solo pude imitar sus movimientos y desnudar mi cuerpo a la par de ella.

Sus pantalones vaqueros, gastados y rotos salieron no sin dificultad. Lo que provoco una sonora carcajada ya que los míos también se resistieron, (para esto nada como un vestido, pensé). Por fin logramos nuestro objetivo quedando nuestro cuerpo solo cubierto de nuestros respectivos tangas.

Se acercó a un sofá grande de tres plazas con el gesto sensual de morderse el indice. No dejaba de mirarme con esa forma pícara que tanto dominaba. Accionó un mecanismo y en un abrir y cerrar de ojos el sofá se transformó en una cama. Elegante y sofisticada se tumbó sobre esta y yo sobre ella.

Nos besamos mientras rodeaba su cuerpo con mis brazos. Sus manos deshicieron mi peinado y se enredaron caprichosas y violentas entre mis cabellos. Los labios me ardían y mi cuerpo desprendía un estado febril y apasionado que se transmitía por la piel a su cuerpo desnudo. Mi mano se introdujo por debajo de su tanga, dejando una pegajosidad demasiado excitante en mis dedos

La tumbé completamente,su cuerpo me parecía en ese momento tan frágil como hermoso. Su piel era blancura cálida y sus pezones rosados como unos labios exultantes de excitación. Mis manos masajaron sus pechos al tiempo que la lengua dibujaba surcos que etéreos se evaporaban sobre su cuerpo.

Mis dientes atraparon juguetones la cinturilla de su tanga, estirándololo cuanto de sí daba hasta soltarlo con estrépito sobre su abdomen. Mis manos se volvían agarrando sus nalgas delicadamente mientras mi boca buceaba ya por las profundidades de sus muslos. Su mirada se escapaba hacia el techo y lo recorría. Sus labios se atrapaban entre sus propios dientes.

-Tengo un juguete si quieres-. Dijo Nathalie con voz temblorosa.
-No me apetece nada masculino. Ahora solo me apeteces tú.


Me atrajo hacia ella besándome como pocas veces había sido besada. Me sentía deseada y atrapada por aquel deseo.. Me apretaba . Sus dedos entraban y salían de mi. Su boca actuaba sobre mi sexo ávida y perversa al ritmo del látigo de su lengua.
Mis manos dúctiles y precisas fueron como la de una maestra en el arte de la papiroflexia, doblando y desdoblando su placer a la satisfacción de mi goce..

Pasamos toda la noche juntas y hoy pasado el tiempo, revivimos aquella noche siempre que el placer nos llame o cuando nos apetece sin necesidad de una excusa. Así fue como conocí a Nathalie, y esta tarde, calurosa de casi verano, he querido contártelo.
GUÁRDAME EL SECRETO!!




23 comentarios:

  1. Superbe histoire, toujours aussi sensuelle, voire même plus que d'habitude je trouve. C'est toujours un plaisir de te lire.
    Gros bisous

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    1. Coucou!
      Je suis hereuse de te lire. Gros bisous et à bientôt!

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  2. En la cercanía de algunas personas surge una chispa con la que se incendia el deseo... y la pasión.

    Sólo es necesario estar suficientemente cerca...

    (Supongo que habrás subido la nota de esa asignatura, ¿no?)

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    1. Aunque un poco rebelde, siempre fui buena estudiante.
      ¿Chispa?Acércate un poco y salimos volando!

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  3. Juliette!!!! Mira que me acuerdo del dia aue te conoci. Estabas tan bella en aquella biblioteca. No abria descrito mejor el encuentro. Esta noche cuando te vea te dare un" achuchon"!!! POR RECORDARME ESTOS MOMENTOS TAN AGRADABLES DE MI VIDA. Me gusto muchisimo leer este relato y poder recordar como si de una pelicula se tratata todo lo ocurrido. Que sepas aue te quiero un monton "july" . Y que pase lo que pase en nuestras vidas njnca te olvidare.

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    1. Cierto que me has dado un buen achuchon.Déjate que nos veamos de nuevo que te vas a enterar!

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  4. TE GUARDARÉ EL SECRETO, DEL INICIO DE ESTA GRAN AMISTAD.
    UN ENCUENTRO MUY ARDIENTE, :)
    UN BESAZO JULIETTE!!!

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  5. Mais quel cul magnifique :-)

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  6. Esa si es una forma de empezar una amistad.
    ;)
    Besos.
    Te guardo este secreto y los proximos...

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    1. Cuando quieras y coincidamos, te cuento otro.
      Un besazo Kraff30

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  7. muy cálidas ambas.... lastima que no quisieran nada masculino ese día jiji

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    1. Aquel día no necesitábamos más. En otras ocasiones, la situación cambia ;)

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  8. Despues de leer todo el blog "a una mano" solo puedo decir que son historias magnificas y terriblemente excitantes, en cualquier caso, espero que nos "encontremos" otra vez y te comento con mas detalle

    Un besazo femmederouge

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    1. Será un placer. El mismo que leer este comentario.Bisous!

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  9. Buena canción, Lady. Aunque no podías ser de otra manera si está firmada por B.B. ;)

    Perdidos esa afortunada noche, sí… ¡esa es la noche! (y no la de de aquel día)

    Yo es que cuando asocio perdición y noche, no puedo por menos que esbozar una alevosa sonrisa. Ud. seguro que me entiende…

    Por lo demás, un relato delicioso, comme d'habitude.

    Ma… demoiselle, mi… beso.

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    1. No sabía Milord que le gustasen los BBBrunes...

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  10. Muy excitante y sensual. Me sentía cual voyeur observando desde un rincón de la habitación viendo tan sensual espectáculo de dos hermosas mujeres.
    Las fotos increíbles, como siempre y esa visión del hermoso culo de Nathalie enfunda en esos tejanos... impresionante

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  11. Pues si lo lamieras como hace juliette te mueres !! Me gustaria saver que es lo que escribirias si vieras lo que hai debajo de ese jeans arapadito que tanto te gusta. Bisous .

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    1. Créeme, si viera lo que hay debajo, lo último en lo que pensaría es en escribir. Ya sabes, cuando quieras puedes comprobar quien de los dos lo lame mejor.
      Un beso Nathalie

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    2. Nathalie...estás jugando con fuego,jejeje

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  12. teneis que ser un poema en tanga y excitadas ......mmmm mucho morbo ....como me encanta la foto en la que te estiras la braguita juliette.. jajajajaja
    besos a las dos
    sidg

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